viernes, 29 de marzo de 2013

La era de la información... parte 2

Con esto concluye el texto de la Era de la Información I. Es una trilogía adelantada en muchos aspectos a su época, finales del siglo XX por lo que si bien en aspectos ha quedado rebasado el análisis es un referente imprescindible.


LA ERA DE LA INFORMACIÓN: LA SOCIEDAD RED

No hace mucho tiempo, la tierra estaba poblada por dos mil millones de habitantes, es decir, quinientos millones de hombres y mil quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían del Verbo, los otros lo tomaban prestado.
Jean Paul Sartre

El libro continúa con la exposición sobre lo que significan ahora las empresas, las comunicaciones y las relaciones.
En esta segunda parte, Castells hace referencia a una evolución del paso de la era industrial a la postindustrial en un primer momento en que se dejó un poco de lado a la agricultura y en un segundo momento pasamos de la época postindustrial a la informacional. Informacionalismo le llamaría él.
La sociedad informacional[1] nos habla de una manera de organización social, una nueva manera de plantearnos el vivir el aquí y el ahora. El conocimiento y su producción se convierten en los nuevos medios de transporte, es decir como fuente de productividad y poder.
Para analizar este paso de cambio de mentalidad y de actividades económicas, pues en el informacionalismo, se cambia de un trabajo de productos y bienes por otro de los servicios.

[...] lo que más distingue en términos históricos a las escructuras económicas de la primera y la segunda mitad del siglo XX es la revolución de las tecnologías de la información y su difusión en todas las esferas de la actividad social y económica.[2]

Durante este tipo de funcionamiento, se “organiza su sistema de producción en torno a los principios de maximización de la productividad basada en el conocimiento mediante el desarrollo y la difusión de las tecnologías de la información”[3].
Para el estudio de este tipo de cambio, se utiliza como muestra significativa el desarrollo del grupo de los G7 o países más ricos del planeta[4]. Como elemento a analizar, se toma en cuenta el índice I+D[5] revisando cómo ha sido el cambio de la manera de trabajar en estos países.
Es importante mencionar que las actividades productivas concebidas por Colin Clark, es decir las llamadas primarias, secundarias y terciarias dejaron de tener vigencia, puesto que “A medida que las economías se hacen más complejas, debemos diversificar los conceptos mediante los que clasificamos las actividades económicas”[6]. Así es como sectores como la agricultura se benefician de la tecnología e invención creando la biotecnología, como diría Castells, provoca un error epistemológico tratar de clasificar de esa manera tan reduccionista las nuevas actividades económicas.
Se crea entonces una sociedad que comienza a ser especializada en técnicas y procesos de la información por un lado, pero por el otro, existe otra sección de la población que está replegada en el desconocimiento de éstas. Así, se polarizan cada vez más las clases sociales, los que saben y los que no, los que tienen el poder de realizar y fabricar el conocimiento.
Como dice Lyotard en La condición posmoderna, “el saber ya es, y lo será aún más, un envite mayor [...], en la competición mundial por el poder. [...] es pensable que se peleen en el porvenir para dominar las informaciones”[7].
Las sociedades seguirán sus procesos de desigualdad, cada vez más acentuadas, pues al final, los que crecemos como dependientes de las tecnologías, no se nos enseñará a hacer nuevas, sino a implementar las existentes.
El grupo G7 tiene un desarrollo diferente por cada uno de los sectores que Castells investiga, pero lo importante es que se le da un gran porcentaje a la investigación y desarrollo de servicios.
Estos países tienen ciertas características, como un descenso de la eliminación de trabajos agrícolas hasta casi desaparecerlos, también un descenso del empleo industrial, la mano obrera se convierte en especializada, los empleos se mueven de las industrias a los servicios.
El desarrollo de los servicios, de la salud y de la educación son los que ahora proveen de nuevos empleos, crean un nuevo proletariado del cuello blanco. Esto lo podemos ver ahora con el crecimiento de los llamados call centers que proveen de un servicio para muchas personas. Este tipo de empleo requiere de poca preparación.
Es una manera fácil de cubrir las necesidades dando empleo a muchas personas. El empleo en los enlaces de la comunicación integra mano de obra que no es desplazada. Cuanto mayor es la difusión de la tecnología de la información, son requeridas personas que sepan cómo lidiar con ella y ayuden a personas que no saben cómo hacerle, pero tienen los recursos.
A pesar de que el dinero fluye por medio de las distintas transacciones bancarias y de las bolsas de valores, que nunca duermen y que avanzan conforme el recorrido por el sol, el dinero está limitado a esas grandes superestructuras.
De igual manera sucede con los empleos, pues es cierto que hay movilidad para trabajar en cualquier parte del planeta, pero sólo si se está muy preparado y sólo si se cumplen ciertos requisitos. En la actualidad, se habla de una sociedad global, pero al mismo tiempo se presentan patologías como la xenofobia, el antisemitismo y el racismo. Es núcleo cerrado, donde instituciones, políticas, ideas harán difícil el traspaso de personas de un país a otro.[8]
Por otro lado, a pesar de que el número de personas no cualificadas son las que están obteniendo cada vez más empleos, existe otro grupo de la población, el que sí está calificado, los trabajadores de oficina y profesionales, que son los que toman las decisiones con base en la información que se ha almacenado en las computadoras.[9]


Sin embargo, a pesar de todos los avances que se han producido por medio de las tecnologías, en lugar de hacernos más libres y felices veo que nos hacemos más dependientes de las máquinas. Un día sin luz es una pérdida en todos los sentidos, no entendemos qué podríamos hacer a parte de estar frente a la computadora.
Eso es lo que veo ahora, en esta nueva era de la información. Muchas ventajas, pero mayores dependencias, de todo tipo, económicas a los grandes países, a las máquinas, al conocimiento, entre otras.

Bibliografía

Ø CASTELLS, Manuel. La era de la información: la sociedad red, Siglo Veintiuno Editores, 7° edición en español, 2006, p.229-514.
Ø MATTELARD, Armand “La comunicación-mundo”, Siglo Veintiuno Editores, p.185-266
Ø LYOTARD. Jean-Francois, La condición posmoderna: Informe sobre el saber, (tr. al español por Mariano Antolín Rato), Ediciones Cátedra, España, 1989, 4° edición, p.17






[1] Concepto que tiene relación con el llamado de la sociedad tecnocrática “es una sociedad cuya forma está determinada en el plano psicológico, social y económico, por la influencia de la tecnología y la electrónica”. BREZEZINSKI, en MATTELARD Armand. La comunicación-mundo, Siglo Veintiuno Editores, p.196
[2] CASTELLS, Manuel. La era de la información: la sociedad red, p232
[3] Ibid. p.233
[4] Debiera llamarse G8, con la anexión de Rusia a los países más acaudalados del planeta. Junto con éste se encuentran: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos. Cada año se reúnen para hablar de las finanzas y procesos económicos mundiales. En este año, la cede será en Rusia. Datos conseguidos en http://es.wikipedia.org/wiki/Cumbre_del_G8
[5] La expresión Investigación y Desarrollo (ó I+D, en abreviatura) tiene una relevancia comercial especial aparte de su significado convencional de investigación y desarrollo tecnológico. En el contexto de comercio, "investigación y desarrollo" se suele referir a actividades de largo recorrido orientadas al futuro en tecnología o ciencia copiando la investigación científica que no se vincula tanto a la búsqueda de beneficios. Las estadísticas sobre el número y entidad de las organizaciones que se dedican a "I+D" pueden revelar el estado de la industria en un país, el grado de competencia o el progreso científico. Algunas mediciones habituales son: presupuestos dedicados a I+D, número de patentes presentadas o publicaciones científicas. http://es.wikipedia.org/wiki/Investigaci%C3%B3n_y_desarrollo
[6] Ob. cit., CASTELLS, p.234
[7] LYOTARD Jean-Francois, La condición posmoderna: Informe sobre el saber,  p.17
[8] Un caso interesante lo encontramos en la Unión Europea donde así como hay libre intercambio de mercancías, así también lo hay de personas. Por otro lado, las manifestaciones racistas han ido en aumento como una idea de “le dan el trabajo a un extranjero en vez de a mi”.
[9] En este punto, es interesante el estudio que hace

miércoles, 27 de marzo de 2013

La Era de la Información.... primera parte


En este momento, no hablar sobre Castells sería impensable, para bien o para mal resulta un referente indispensable.
 
LA ERA DE LA INFORMACIÓN

Los medios de comunicación son el aula sin muros. Su poder consiste en que no son formas de relacionarnos con el mundo real antiguo; “son el mundo real” y recrean a voluntad lo que queda del mundo antiguo.
Marshall McLuhan

La primera parte del libro de Castells, La era de la información: la sociedad red, resulta todo un complejo análisis sobre cómo es que la tecnología ha aportado una nueva visión a las ideas que se tienen de vivir en sociedad, hacer política, el mercado, entre otras cosas.
El desarrollo de las redes informáticas ha sido a partir de los últimos treinta años desenfrenado, desde la creación de las computadoras de primera generación, hasta en años más recientes el uso de los microchips o las fibras ópticas.
Todo lo anterior, tiene como consecuencia una nueva manera de vivir en el mundo. Hay nuevas maneras de pensar lo que es la comunicación:

Las redes informáticas interactivas crecen de modo exponencial, creando nuevas formas y canales de comunicación, y dando forma a la vida a la vez que ésta les da forma a ellas.
Los cambios sociales son tan espectaculares como los procesos de transformación tecnológicos y económicos.[1]

Esta nueva sociedad tuvo su auge pleno con la caída del bloque socialista, de la URSS principalmente; aunque tiene en los últimos años un contexto geopolítico muy distinto al que, por ejemplo, tenían en el proyecto de la modernidad, los tigres asiáticos han despuntado, siendo ahora potencias que antes no podían concebirse. Y se han dado nuevas tendencias en las nuevas visiones del Estado, ahora se deslindan del llamado estado de bienestar, se desmantelan esas ideas. Algo que no ha cambiado, que inclusive se ha mantenido, es la desigualdad cada vez más creciente entre los del Norte y los del Sur. Lo que Franz Fanlon, denominaría como Los condenados de la Tierra.
Las nuevas estructuraciones políticas y económicas dan como consecuencia que haya problemas sistémicos, de fondo. Hay crisis en todos los aspectos, desde la legitimidad, hasta en los globos económicos.

Los sistemas políticos están sumidos en una crisis estructural de legitimidad, hundidos de forma periódica por escándalos, dependientes esencialmente del respaldo de los medios de comunicación y del liderazgo personalizado, y cada vez más aislados de la ciudadanía.[2]

Las identidades cada vez son más diferentes, las personas pueden escoger ante éstas, pues son más específicas. Aumenta la capacidad para compartirlas.
Así, ante las nuevas perspectivas es que se crea una nueva sociedad, ante características que son únicas en la historia, nunca antes la tecnología había adquirido matices tan importantes, ni había sido concebida de manera tan fundamental como parte del desarrollo de las sociedades. Los procesos en donde intervienen, se ven afectados de manera muy importante, ya no se puede pensar la sociedad sin pensar en el desarrollo tecnológico. Es así, una visión profundamente instrumental.

Así, la nueva sociedad que surge de ese proceso de cambio es tanto capitalista como informacional, aunque presenta una variación considerable en diferentes países, según su historia, cultura, instituciones y su relación específica con el capitalismo global y la tecnología de la información. [...] Esta nueva estructura social está asociada con el surgimiento de un nuevo modo de desarrollo, el informacionalismo, definido históricamente por la reestructuración del modo capitalista de producción hacia finales del siglo XX.[3]

El mayor desarrollo cognoscitivo tiene que ver principalmente con el propio conocimiento, como la primordial fuente de productividad. Se crea entonces como corriente de pensamiento y acción al informacionalismo.
La información, producida desde equipos hasta programas, es el nuevo mercado. Como diría Lyotard, en La condición posmoderna: un discurso sobre el saber, el conocimiento es poder, ahora también es poder económico. Quien pueda elaborar equipos, podrá dictaminar las maneras en que el nuevo lenguaje se fabricará.
Se está elaborando una nueva galaxia, en los términos de McLuhan, ahora la escritura y los libros están dando paso a las pantallas y las máquinas electrónicas. Todo aquel que no pueda adaptarse a este nuevo estilo de plantearse la realidad, quedará forzosamente excluido.
El nuevo paradigma de nuestro tiempo no es sólo producir información y maquinaria para adaptarla al nuevo lenguaje, sino la utilización de estas tecnologías en para producir y generar nuevos aparatos de información.

Lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual no es el carácter central del conocimiento y la información a aparatos de generación de conocimiento y procesamiento de la información/comunicación, en un círculo de retroalimentación acumulativo entre innovación y sus usos.[4]

En esta nueva manera de pensar la existencia, ya no hay diferencia entre los que usan la tecnología y los creadores de la misma, es decir, cada uno puede ser al mismo tiempo parte de los dos grupos.
Toda esta nueva influencia que las máquinas tienen sobre nosotros ha ocasionado que pensemos de manera distinta el hacer comunicativo, nuestras relaciones sociales, cómo consumimos, soñamos, etc. Ahora, por la introducción de éstas, se ha desarrollado una nueva mentalidad.
Pensar que todo el mundo vive bajo un nuevo paradigma es erróneo. Como vimos antes, las diferencias entre el norte y el sur se han acentuado. No todos saben lo que es una máquina, ni viven bajos sus efectos.
Ahora, este sistema que es a la vez creador de una nueva perspectiva social, otorga las riquezas a los que poseen y crean nuevas tecnologías, que sirven para pensar y crear. “La innovación tecnológica no es un acontecimiento aislado”[5].
Mientras haya mayor progreso y aplicación de las tecnologías, dice Castells, mayor será el progreso positivo de una sociedad y su nueva inmersión en el paradigma tecnocrático.
La nueva revolución tecnológica nació y se desarrollo a partir de 1970, su proceso de destrucción creativa, típico del sistema capitalista, ha llevado a múltiples empresas a la quiebra y al reacomodo de otras tantas. Así los investigadores se convierten en empresarios y dejan de hacer conocimiento por su afán de realizarlo, ahora se ve la utilidad que todo esto puede generar.
Así es que se conforma la sociedad red que en palabras del propio Castells, no puede pensarse sin: “[...] el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y el intento de la antigua sociedad de reequipararse mediante el uso del poder de la tecnología para servir a la tecnología del poder.”[6]
Esta nueva sociedad siempre está en constante cambio, se torna flexible ante las nuevas tecnologías y disposiciones del mercado, en un sistema que está altamente organizado e integrado. “La tecnología no es buena ni mala, ni tampoco neutral”[7]
El proceso de creación de nueva tecnología, involucra todos los otros sistemas de nuestra vida, el económico siendo muy importante, de escala global. Si como dice Castells, los modos específicos de aumentar la productividad son lo que definen a un sistema económico determinado de otro, entonces nuestro sistema será el de la producción en serie de máquinas y tecnologías que creen nuevas tecnologías.
En una era globalizada e interconectada a la red, existen varias problemáticas, desde la aparición, como ya vimos de una economía global, surgiendo la empresa red, la transformación de la manera de trabajar, la cultura, la vida en casa. Todos los ámbitos de esta nueva vida son cambiados y transformados a partir de la inmersión global (pensando en el mundo Occidental) de la tecnología.
La obra de Castells, así trata de explicar lo que está sucediendo ahora, las nuevas maneras de pensar el mundo, el nuevo vivir en el mundo.

Bibliografía
Ø CASTELLS, Manuel. La era de la información: la sociedad red, Siglo Veintiuno Editores, 7° edición en español, 2006, p.9-227.









[1] CASTELLS, Manuel. La era de la información: la sociedad red, p.28
[2] Ibid, p.29
[3] Ibid, p.39-40
[4] Ibid, p.58
[5] Ibid, p.63
[6] Ibid, p.79
[7] KRANSBERG, en CASTELLS, Manuel. La era de la información: la sociedad red, p.92

Algo sobre Marx



Teoría de las Necesidades en Marx
Agnes Heller  expresa lo siguiente:
Debemos considerar una ilusión metafísica, aquella según la cual deberíamos abolir, primero la alineación económica y política para luego estar en condiciones, post festum, de humanizar las relaciones cotidianas entre los hombres.[1] Bajo estos dos planteamientos (la existencia de vincular el tema lukàcsiano de la vida cotidiana, con la concepción de transformación de Karl Marx) giran los ensayos y libros de Agnes Heller. La autora plantea que el conocimiento está mediado por la experiencia por lo cual no se puede desvincular la teoría de la praxis, esto es, de la acción (la capacidad de trasformar).
Para la elaboración de su ensayo, retoma las ideas centrales del marxismo, postulando (según Marx):
-       Que el trabajador vende su fuerza de trabajo.
-       Que dicha fuerza genera plusvalor (elaborando una categoría general del concepto).
-       Y que el significado de valor pertenece a la escuela clásica de economía.
Heller analiza los tres descubrimientos del filósofo a partir del término necesidad y argumenta que dicho concepto proporciona la posibilidad de un análisis teórico e histórico simultáneamente, mientras que el de valor (falto de un soporte material) corre continuamente el riesgo de deslizarse hacia una posición ontológica, hacia el análisis estático y esencialista de la naturaleza humana, y por consiguiente idealista.[2] A pesar de que el marxismo utiliza la categoría de valor para explicar las relaciones de explotación por medio de la actividad productiva, la autora le atribuye una connotación que puede ir por el campo de la ontología, por lo que desarrolla su tesis a través del concepto dinámico, necesidad.
El ideal de la felicidad ha conducido al desplazamiento de necesidades en el sistema capitalista. Esto es a través de la materialidad de las personas y objetos en la vida cotidiana. Si una persona antepone la necesidad de lujo ante la necesidad básica de vestir, sobrepone un aspecto de status (que es parte de la materialidad que supone el individuo) ante un condicionamiento cultural: la sociedad estableció que debes vestirte. Si una estructura genera necesidades no básicas, el individuo entra en un sistema de necesidades basado en la necesidad de poseer a otro sistema de necesidades, radicalmente distinto, fundado en la riqueza de las necesidades cualitativas.[3] Un ejemplo de ello es el sistema de moda. La moda es una industria del vestido que ejerce sólo una élite económica, no depende del aspecto de vestir, sino, cómo adquirir un estilo. El hecho importante es, siguiendo a la vida cotidiana, que la trascendencia de llevar unos jeans recae en la marca, no en el objeto que cubre el cuerpo del ambiente.   
Otro punto importante es la relación de la teoría con la práctica a través del método dialéctico, como síntesis de los opuestos (doctrina hegeliana) que se entiende como la resolución de las contradicciones en las cuales queda envuelta en la realidad finita que es el objeto del entendimiento.[4] En este caso la contradicción de premisas (las necesidades y no necesidades) y el cambio de estructuras lo tienen que realizar los individuos que conforman las masas a través de la concientización de las necesidades básicas y no sobrevaloradas.  
También existen otro tipo de necesidades, denominadas radicales que son estipulaciones sociales y consciente que llegan a reorganizar las estructuras dentro de un Estado. Es esa necesidad no integrable en el capitalismo que se desarrolla contradictoriamente durante el desarrollo mismo del capitalismo. Su base es material, pero su nivel es cualitativo y el modo es el de la consciencia individual y social.[5] 
Los tipos de necesidad se conforman según los objetos a los que van dirigidos. Esto es, el objeto que comparten actividad o rasgos en común.
-       La necesidad física corresponde a lo biológico, a la preservación de las condiciones vitales del individuo. A través de estas necesidades, siguiendo a Marx, la clase burguesa subordina los sentidos humanos a las burdas necesidades prácticas y las hace abstractas, reduciéndolas a necesidades de supervivencia. Esto es, a través de esta clasificación las necesidades materiales pueden pasar a necesidades físicas.

-       Las necesidades naturales se refieren a la autoconservación, por lo cual también son necesarias al hombre (al no ser característica de cualquier ser vivo, sólo de la especie humana). Son deterministas al ser el límite que puede alcanzar el hombre.

-       Las necesidades necesarias son el producto de la historia, no de la biología (de la autoconservación). Dentro de esta clasificación se encuentra el producto social (la cultura, la ideología y la religión), que hasta cierto punto, permiten una convivencia feliz entre los seres humanos.
La necesidad no natural, categorización elaborada de las necesidades radicales, se establece cuando se habla del deber como necesidad social, un continuo de lo natural, en donde el individuo busca un complemento, pero en la sociedad capitalista nunca está satisfecho, por lo cual busca necesidades (aquí es donde entra la industria) que ayuden a sentirse mejor.
La autora plantea que todos tienen necesidades, ya sea el Estado de producir (necesidad política), el empresario de fuerza de trabajo del individuo (necesidad económica), y ese individuo de una distracción (necesidad espiritual). El sistema de necesidades en el modo de producción capitalista, agudiza y transpone las necesidades artificiales como necesidades físicas (básicas para vivir), para un fin consumista, que va más allá de comprar, sino de convertirlo en algo cotidiano.    

Bibliografía
-       HELLER, Agnes. Sociología de la vida cotidiana, España, Península, 1991.   


[1]HELLER, Agnes. Sociología de la vida cotidiana, España, Península, 1991, Pp. 10.
[2]Ibíd., Pp. 8.
[3] Ibíd., Pp. 12.
[4] ABBAGNANO, Nicola. Diccionario de Filosofía, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 2000, Pp. 380.
[5]Ibídem.

La sociedad como realidad subjetiva




LA SOCIEDAD COMO REALIDAD SUBJETIVA


La sociedad se entiende como un continuo proceso dialéctico compuesto de tres momentos: externalización, objetivación e internalización. Participar en su dialéctica es estar en la sociedad. El individuo es inducido a participar en esta dialéctica y el punto de partida es la internalización, que es la aprehensión o interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado. Constituye la base para la comprensión de los propios semejantes y para la aprehensión del mundo en cuanto realidad significativa y social. Comienza cuando el individuo asume el mundo en el que ya viven otros. La socialización es la inducción amplia y coherente de un individuo en el mundo objetivo de una sociedad o en un sector de él.
Berger y Luckmann diferencian dos procesos de socialización distintos, los cuales denominan primario y secundario:
El primario, que tiene lugar durante los primeros años de vida, sirve de base para la comprensión del mundo como un todo compacto e invariable, así como para la comprensión de la vida como un sistema donde uno existe en relación con otros, donde el yo cobra sentido como yo social: asimismo, es una socialización filtrada, es decir, el individuo ocupa un espacio social concreto y en función del mismo y de las relaciones que conlleva se produce una identificación propia, una identidad. El grupo de socialización primaria es la familia el cual se entiende como el conjunto de individuos cercanos que realizan labores de crianza, ellos no necesariamente son los padres y los hermanos como ejemplo de la familia modelo, pueden ser abuelos o tíos.
Durante la socialización secundaria, el individuo internaliza submundos diferentes, tiene acceso al conocimiento de una realidad compleja y segmentada. Asimismo, no accede a todo el conocimiento, sino a una parte en función de su rol y posición social: el conocimiento también se segmenta. Esto último ocurre porque los medios de acceso al conocimiento se institucionalizan: es necesario aprender a través de cauces y procesos adecuados.
Esta segunda socialización corre el riesgo de convertir las internalizaciones anteriores en algo vulnerable, situación que se ve minimizada por la existencia de determinados medios de mantenimiento de la realidad, entre los cuales destaca la rutina diaria como afirmación del conocimiento de la vida cotidiana; no obstante, un cambio profundo en la realidad subjetiva puede tener lugar si se produce una reinterpretación radical de los hechos
Toda sociedad viable debe desarrollar procedimientos de mantenimiento de la realidad para salvaguardar cierto grado de simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva. Se distinguen dos tipos de mantenimiento de la realidad: de rutina y de crisis. El primero está destinado a mantener la realidad internalizada en la vida cotidiana y el segundo en las situaciones de crisis.
La realidad de la vida cotidiana se mantiene porque se concreta en rutinas, lo que constituye la esencia de la institucionalidad. En el proceso de mantenimiento social de la realidad se puede distinguir entre los otros significantes y los otros menos importantes. El vehículo más importante del mantenimiento de la realidad es el diálogo. La vida cotidiana del individuo puede considerarse en relación con la puesta en marcha de un aparato conversacional que mantiene, modifica y reconstruye continuamente su realidad subjetiva. Diálogo significa principalmente, por supuesto, que la gente conversa entre sí, lo cual no implica que se nieguen las copiosas emanaciones de comunicación no oral que rodean al habla. Con todo, el habla mantiene una posición de privilegio dentro de todo el aparato conversacional. Importa destacar, empero, que la mayor parte del mantenimiento de la realidad en el diálogo es implícita, no explícita... el aparato conversacional mantiene la realidad recorriendo en el diálogo los diversos elementos de la experiencia y adjudicándoles un lugar definido en el mundo real.
El aparato conversacional mantiene continuamente la realidad y también la
modifica de continuo. Para poder mantener la realidad subjetiva el aparato conversacional debe ser continuo y coherente. Los rituales colectivos para el mantenimiento de la realidad pueden ser institucionalizados por las catástrofes naturales y los rituales individuales pueden serlo en épocas de desgracia personal.
La socialización implica la posibilidad de que la realidad subjetiva pueda transformarse. La transformación se aprehende subjetivamente como tal. Las transformaciones que parecen totales se denominan alternaciones. La alternación requiere procesos de re-socialización que se asemejan a la socialización primaria.
El prototipo histórico de la alternación es la conversión religiosa.
La socialización siempre se efectúa en el contexto de una estructura social específica. La socialización exitosa se da por el establecimiento de un alto grado de simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva. La socialización deficiente se entiende en razón de la asimetría entre ambas realidades. El éxito máximo en la socialización se da en sociedades con una división del trabajo sencilla y una mínima distribución del conocimiento. Las anti-definiciones de realidad e identidad se presentan en cuanto las sociedades se congregan en grupos socialmente durables que inician sus propios procesos de socialización porque estos individuos forman una anti-comunidad propia.

Las palabras y las cosas


Michel Foucault y la deconstrucción resultan un análisis interesante sobre los sucesos que le tocaron presenciar.

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

El lenguaje no está ya ligado al conocimiento de las cosas, sino a la libertad de los hombres. El lenguaje es humano: debe su origen y sus progresos a nuestra libertad plena; es nuestra historia, nuestra herencia.
-Michel Foucault.

Esta segunda parte hace referencia principalmente a cómo los seres humanos nos hemos desarrollado en diferentes ámbitos, el trabajo, la economía, la taxonomía y el lenguaje.
De acuerdo con el autor, todos los periodos de la historia tienen ciertas condiciones de verdad que constituyen lo que es aceptable, por ejemplo el discurso científico. Por lo mismo no pueden haber verdades universales que puedan ser aplicadas por toda el tiempo. Cambian y se adaptan.
La historia no persigue un fin, no tiene sentido. La historia de la cultura es discontínua y se organiza en torno a lo que Foucault llama "epistemes". “La Historia da lugar a las organizaciones analógicas, así como el Orden abrió el camino de las identidades y de las diferencias sucesivas[1]
Cada episteme estructura los más diversos campos del saber de una época.
Así, cada manera de cambio lo representa con una episteme, o modo de organizar el pensamiento. "Cuando hablo de episteme entiendo todas las relaciones que han existido en determinada época entre los diversos campos de la ciencia […] Todos estos fenómenos de relaciones entre las ciencias o entre los diversos «discursos» en los distintos sectores científicos son los que constituyen la que llamo episteme de una época."
Foucault sistematiza el pensamiento en tres grandes epistemes, en la historia occidental. En la primera, que se mantuvo hasta el Renacimiento, las palabras tenían la misma realidad que aquello que significaban. Así, por ejemplo, en el campo económico, el medio de cambio debía tener él mismo un valor equivalente al de las mercancías (oro, plata, etc.). En la segunda, que rigió durante los siglos XVIII y XIX, el discurso rompió sus vínculos con las cosas. El valor intrínseco de la moneda, siguiendo el ejemplo tomado del campo económico, dejó de ser importante; su valor pasó a ser sólo representativo. A partir del siglo XIX el saber comenzó a buscar la estructura oculta de lo real. En el plano económico, ya no fue el dinero el que medía el valor de un bien sino el trabajo necesario para producirlo. Los individuos piensan, conocen y valoran dentro de los esquemas de la episteme vigente en el tiempo en que les toca vivir.
Por medio de la segunda parte comprendemos cómo es que han cambiado de una manera del pensamiento a otra.
De ejemplos pone diferentes campos del quehacer humano, entre ellos el trabajo y el lenguaje.
El trabajo visto como los clásicos pensaban, tenía que llevar una equivalencia, producto de la ideología imperante que decía que todo lo que pudiera ser matematizado y verificado era por lo tanto considerado como válido, como científico. “Todo a lo largo de la época clásica, es la necesidad la que mide las equivalencias. [...] descubre una unidad de medida irreductible, insuperable y absoluta.”[2]
Se trataba de identificar qué era el trabajo, siendo este concepto muy interesante pues pasa de representar lo que cuesta obtener ciertos objetos. Como diría Foucault, ya los economistas cambiaron la representación de lo que significaba tener diamantes o piedras preciosas (pensamiento de los fisiócratas) al esfuerzo que se tiene para obtenerlas. “Las riquezas son siempre elementos representativos que funcionan: pero lo que representan finalmente no es ya el objeto del deseo, sino el trabajo.”[3]
El último tipo de pensamiento, forma de episteme, se dio gracias al trabajo de un economista, también de los llamados clásicos, David Ricardo, quien dice que el trabajo siempre será mayor puesto que la tierra cada vez será más estéril.
... distingue, por primera vez y de manera radical, esta fuerza, este esfuerzo, este tiempo del obrero que se compran y se venden, y esta actividad que está en el origen del valor de las cosas. Se tendrá pues, por un lado, el trabajo que ofrecen los obreros, que aceptan o piden los empresarios y que es retribuido por los salarios; por el otro, se tendrá el trabajo que extrae los metales, produce los bienes, fabrica los objetos, transporta las mercancías y forma así valores intercambiables que antes de él no existían y que no habrían aparecido son él.[4]
Es en esa tierra, la más mala y la que produce más esfuerzos para producir, la que indica cuáles serán los precios de un producto. “El valor de las cosas aumenta con la cantidad de trabajo que ha de consagrárseles si se quiere producirlas.”[5]
El concepto de la escasez es el que se desarrolla de manera muy importante puesto que ahora no se considera al terreno cultivable como siempre presente y que va a dar frutos. El desarrollo no será ascendente, sino lo contrario, será más arduo mantener el mismo nivel. Sigue los planteamientos de Malthus pero los direcciona en otro sentido.
... el trabajo –es decir, la actividad económica- sólo apareció en la historia del mundo el día que los hombres fueron demasiado numerosos para poder alimentarse con los frutos espontáneos de la tierra. [...] la humanidad sólo trabaja bajo la amenaza de la muerte [...] lo que hace posible y necesaria, la economía es una situación perpetua y fundamental de escasez: frente a una naturaleza que, en sí misma, es inerte y, a no ser por una parte minúscula, estéril, el hombre arriesga su vida.[6]
De igual manera se pasa a otra rama del conocimiento, la de los seres vivos y su taxonomía. Otra vez, se tiene en un principio una gran necesidad de clasificar y catalogar todo aquello que pueda ser catalogado, incluso si no se debe o puede. “... hacen surgir nuevas relaciones: las de coexistencia, jerarquía interna, dependencia con respecto a un plan de organización[7]
En primer lugar se creía que podía determinar por sus formas a los animales; después el pensamiento se desarrolló y evolucionó dando lugar a establecer que es gracias a las funciones de los órganos y diversas partes de los animales lo que debiera determinarlos y clasificarlos.
Con el tiempo se dan cuenta los científicos, en particular Cuvier, que en realidad las clasificaciones taxonómicas como las de Galeno no sirven de mucho, puesto que deberían considerarse demasiados elementos para que puedan ser aglomeradas diferentes especies. Esta mentalidad es lo que destruye el proyecto de una clasificación general, de un gran orden natural, pues las especies más desarrolladas no provienen necesariamente de las menos como se creía. Tampoco aquí hay un orden ascendente. “A partir de Cuvier, lo vivo se envuelve en sí mismo, rompe sus vecindades taxinómicas, se arranca al vasto plan constrictor de las continuidades y se constituye un nueve espacio”[8]
Una última manera de representar ese cambio del pensamiento se ve a través de la lingüística, por medio del lenguaje.
Antes, en la época clásica se creía que toda lengua provenía de una antigua y que fuera madre de las otras. Con el transcurso del pensamiento y su evolución, se dieron cuenta que éstos eran como hermanos, unos entrelazados con otros, pero lo más importante era que, las diferencias se daban por el paso del tiempo y los lugares diferentes. “De ahora en adelante, las lenguas se equivalen: sólo tienen organizaciones internas diferentes”[9]
Entonces las lenguas forman parte constitutiva y elemental de los habitantes de un lugar, determina formas y costumbres. “Ahora, cuando dos lenguas presentan sistemas análogos debe poderse decidir si la una se deriva de la otra o si las dos han surgido de una tercera, a partir de la cual han desarrollado cada una de ellas sistemas diferentes por una parte, pero por la otra también análogos”[10]
Todo esto nos lleva a un regreso al lenguaje y a las formas de interpretación, pues como lo plantea Foucault, las ciencias humanas son a la vez ciencias estudiadas por el hombre y en las que su objeto empírico es él mismo.
Esto crea una situación que las demás ciencias no tienen. A partir del s. XIX el hombre es considerado como tal, antes no se le estudiaba porque no se tenía una conciencia epistemológica como tal. No existía para la ciencia.
Ahora se piensa al hombre porque se sabe que es finito, porque no es perfecto, porque se descubren sus relaciones con la vida, el trabajo y el lenguaje.
La historia es de todas las ciencias del hombre la que siempre ha existido, desde los orígenes de la humanidad. “... si bien es la primera y como la madre de todas las ciencias del hombre [...]”[11]
Ahora la etnología y el psicoanálisis ayudan al proceso del conocimiento del hombre. Uno lo hace desde el inconsciente (el psicoanálisis) mientras que el otro a través del conocimiento de lo desconocido de las culturas.
Es gracias a todo lo anterior que podemos comprendernos como seres humanos y como parte del conocimiento. Somos una invención reciente en el campo científico y podría ser que acabemos también de manera rápida nuestro paso en la ciencia.

Bibliografía:
FOUCAULT, Michel; Las palabras y las cosas, Siglo Veintiuno Editores, México, 2007, p.217-375







[1] Foucault. Michel. Las palabras y las cosas, p.215
[2] IBID, p.218
[3] IBID, p.219
[4] IBID, p.248
[5] IBID, p.249
[6] IBID, p.251
[7] IBID, p.260
[8] IBID, p.268
[9] IBID, p.279
[10] IBID, p.286
[11] IBID, p.356